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Mini agentes de paz

Artículo: Revista Ser Padres Hoy

“La paz es cuando estamos bien con todas las personas”, dice un niño de 6 años. ¿Pero realmente la paz es algo tan fácil de efectuar? Pues sí, sólo que los adultos desde su propia óptica suelen complicarlo todo un poquito más.

Mónica Urbina Pardo / Asesora: Paula Beltrán, psicóloga clínica y facilitadora del proyecto Pazatiempo.

Todos quieren la paz, especialmente los ciudadanos de países que sufren continuos conflictos que suelen manejarse desde las altas esferas del gobierno. Sin embargo, todos deben aportar su pedacito de paz. ¿Cómo? Cultivándola desde los más pequeños, de manera natural y sin complicaciones, para que se vaya convirtiendo en regla de vida, de interacción con los otros.

Paula Beltrán, psicóloga clínica y facilitadora de Pazatiempo, un proyecto de divulgación y ejercicio de la paz que comenzó a implementarse recientemente en Bogotá, hace énfasis en el valor de enseñarles a los niños a ser pequeños, con la finalidad de ir sanando a futuro situaciones que resultan socialmente más complejas.

¿Cómo enseñarlo en casa?

“Trabajamos en cinco ejes fundamentales que además son muy prácticos y fáciles de implementar a cualquier edad”, dice la experta. En la infancia cuando es posible verlo todo con un aire mucho más lúdico, los niños encontrarán diversión con estas cinco aristas que deben interiorizarse a través de su uso constante y cotidiano. Ponlas en práctica y tendrás a unos verdaderos mini agentes de paz en casa:

1. Saludar:
Sí, es una cortesía, pero el saludo tiene un poder aun mayor porque es el primer paso para entablar relaciones con cordialidad. Implica respeto y aceptación; también es un gesto simbólico que, dentro de la buena educación, podría mejorar el estado de una persona que esté pasando por un mal momento.

2. Agradecer:
Enseña a valorar el trabajo y las acciones de los demás. Todo lo inmerso en la palabra “Gracias” implica solidaridad y reconocimiento del niño en el otro. Implica sentir cómo es estar en los zapatos de los demás, experimentar y valorar todo el esfuerzo de las personas.

3. Sonreír:
Es quizá la acción más natural para manifestarle cariño al otro, incluso a los desconocidos. Sonreír, además, es casi un reflejo primitivo, que se multiplica como en un espejo, logrando así respuestas sin mucho esfuerzo: de esta manera se crea un aura emotivamente positiva, en la que cualquier conflicto puede ser limado con facilidad. La risa y la sonrisa inciden positivamente en el estado general de cada persona.

4. Escuchar:
Es la base de la comprensión, la paciencia y la tolerancia. Que los niños aprendan a escuchar y a ser escuchados les brinda la posibilidad de ejercer el respeto, incluso ante las opiniones más divergentes. Practicar las normas del buen oyente y el buen hablante brinda herramientas útiles para que la voz y el pensamiento de cada niño resulten valiosos en la construcción de la familia y, por ende, en la construcción social. “La regla es escuchar para comprender y no para responder”, explica Beltrán.

5. Multiplicar:
Las cuatro acciones anteriores tienen una difusión viral si todos las practican en la cotidianidad. Si el niño sonríe, los demás le responden con una sonrisa; si saluda, le dicen “Hola”; si agradece, los demás también tratarán de ser agradecidos oportunamente; y si escucha, también será escuchado con atención.

La ley entra por casa

Que la familia es la célula fundamental de la sociedad sigue siendo una importante premisa de trabajo. Y para enseñar a los niños a ser gestores, promotores y garantes de paz, la familia es un canal excepcional. Si sigues esos cinco pasos referidos por Pazatiempo, seguramente obtendrás resultados maravillosos con tus hijos: “Un niño que siempre agradece en casa a sus padres y hermanitos, con mucha facilidad agradecerá también en el colegio y en otros ámbitos sociales. No será algo impuesto ni forzado, sino algo muy natural, y eso es lo que buscamos con la paz, que se convierta en algo cotidiano”, enfatiza la sicóloga.

“El trabajo con los niños es realmente maravilloso e interiorizan estas normas con mucha facilidad. Este tipo de acciones de propuesta pedagógica pueden ser fácilmente implementadas por la familia y los maestros, y eso nos estará ayudando luego en otros ámbitos de interacción social con desconocidos. Lo que hemos encontrado es que cuando uno empieza de lo grande a lo pequeño, todo se convierte en algo muy abstracto; por ejemplo, pensar en educación en valores para la paz es algo muy grande y complejo para los chiquitos. Hay que hacerlo al revés, comenzar con la acción, para culminar con el concepto; así para los niños es muy fácil comprender y poner en práctica la paz”, continúa. Para ti papá, ejecutar este plan en cinco pasos y en casa es tan fácil como hacer el símbolo de la paz con los dedos. ¿Te animas?

¡Sé su héroe!

Los pequeñitos aprenden por imitación y el modelo a seguir son precisamente sus papás. Así que con buen ejemplo estás transmitiéndoles a tus hijos la mejor manera de hacer la paz:

• Busca solución a los problemas con calma.
• Expón tu punto de vista sin juzgar las opiniones de los demás.
• Rechaza cualquier tipo de violencia.
• Reconoce tus errores y discúlpate.
• Perdona y no guardes rencor.
• Demuéstrales amor a tus hijos.
• Promueve la empatía en tu hogar.
• Bríndales atención a tus niños, oriéntalos.
• Cuida la naturaleza junto a tus pequeños.
• Trata a los demás como quieras que te traten a ti.
• Cuando estés enojado, cuenta hasta 10.
• Respeta las reglas en la casa y en la calle.

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