¡Vamos a bañarnos! lo que debes tener en cuenta al bañar a tu bebé

Ahora que acabas de dar a luz y te encuentras en tu casa con tu bebé recién nacido, como mamá primeriza tendrás que acostumbrarte a ciertas rutinas que al comienzo pueden parecer difíciles, pero que son más sencillas y divertidas de lo que te imaginas. Una de ellas es, precisamente, el baño periódico de tu hijo. Seguramente tendrás muchas dudas y miedos, pero para tu tranquilidad, a continuación, te ofrecemos una serie de consejos y recomendaciones para que sea un momento especial y en familia.

Cuándo y cada cuánto

Aunque algunos pediatras señalan que no hay inconvenientes en bañar al bebé recién nacido, si se tiene suficiente cuidado, normalmente las madres experimentadas recomiendan hacerlo por primera vez solo cuando ya se le haya caído el cordón umbilical, lo cual sucede normalmente entre los 10 y los 14 días de nacido. Antes, debes limitarte a lavarlo durante esos días con un paño o toallitas húmedas. Si decides bañarlo antes, asegúrate de secar muy bien toda la zona alrededor de su vientre, para evitar que el ombliguito se pueda llegar a infectar.

Lo común, también, es bañarlo diariamente, especialmente en épocas de más calor, aunque también puedes optar por una periodicidad de tres veces a la semana.

Es igualmente recomendable que prefieras hacerlo hacia el final de la tarde, por varias razones. Por un lado, el baño tiende a relajarlo y a facilitar que duerma durante la noche plácidamente.

La preparación

Aunque bañar a tu bebé no es algo que deba considerarse complicado, es necesario que tengas listas algunas cosas antes de realizarlo. Primero, escoge un lugar apropiado, que usualmente es el cuarto de baño, asegurándote de que la temperatura interior no sea inferior a los 22º centígrados y que no haya corrientes de aire. A continuación, revisa que tengas a mano el jabón neutro, una esponja o paños pequeños, la crema hidratante para después de secarlo y el pañal que le pondrás luego. Es recomendable que la bañera no supere los 15 cm de agua.

Manos a la obra

Para asegurarte de que el primer baño sea una experiencia agradable, el agua debe estar a una temperatura de entre 34° y 37º centígrados (chequea con tu codo que no esté demasiado caliente o fría). Carga a tu bebé de manera que tu brazo (el que mejor se te acomode) esté por debajo de su cabecita y procede a introducir su cuerpecito poco a poco en la bañera. No lo hagas de un solo golpe, pues se puede asustar y comenzar a llorar.

Lo siguiente es lavarle primero la cabeza con un champú neutro, sosteniéndola con una mano y evitando que le vaya a caer en los ojos. Luego, continúa con el resto del cuerpo, poco a poco, con suavidad, primero las extremidades y luego el tronco. Una vez que esté totalmente limpio, cúbrelo con la toalla y sécalo bien con toques suaves, supervisa que sus pliegues estén secos para evitar que se dañe su piel.

Como puedes observar, no se trata de un procedimiento complicado, basta tener algo de cuidado y paciencia. Es importante que mientras lo bañes le sonrías, le juegues y le hables con cariño para que tu bebé tome esta rutina como un momento de alegría y amor.

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